Sleeping at the Be’erot Bedouin camp (Makhtesh Ramon, Israel)

El otro día buscando fotos que me definieran como viajera me acordé de una memorable noche, de un viaje que ni Laura ni yo olvidaremos: la noche que pasamos en el campamento beduino del cráter ramón y nuestra aventura para llegar hasta allí.

The other day I was looking for pictures that define me as a traveler and I remembered a memorable night, a trip that neither Laura nor I will forget: the night we spent in Bedouin camp at the Ramon Crater and our adventure to get there.

Por la mañana salimos de Nazaret  en dirección Mitzpe Ramón y por alguna razón nos dejamos convencer y tomamos la carretera que atravesaba Palestina, según los empleados de la oficina de turismo es seguro. Bueno pues debe de ser muy seguro pero yo me quedé paralizada cuando llegamos al “puesto de control” que era más parecido a entrar en un campo de concentración: varias torres con militares armados hasta los dientes, todo alambrado y “trampas” para los coches (en caso de que alguien huyera las ruedas quedarían hechas pedazitos)… Yo iba al volante y no sabía ni como ni por dónde debía pasar hasta que un autobús me adelantó y le seguí. Os puedo asegurar que durante  el tiempo que duró nuestra travesía por Palestina casi no me despegué del autobús. Si rebasaba la velocidad máxima, yo también lo hacía. Nunca he sentido algo parecido en ningún otro viaje: una mezcla de miedo y pena. Miedo a lo que pueda pasar y pena porque haya gente que tenga que vivir en esas condiciones a diario.

We left Nazareth in the morning and drove to Mitzpe Ramon through Palestine, as employees of the tourist office told us it was safe. Well, I’m pretty sure it’s safe but I froze when we reached to “checkpoint”, which was more like going into a concentration camp: several towers with armed soldiers, wiring everywhere and “traps” for cars… I was driving and didn’t know how or where to go until a bus passed us and I followed it. And I followed that bus the whole way throught Palestine, if the bus was speeding so we were. I’ve never felt anything similar in any other trip: a mixture of fear and grief. Fear of what might happen and shame because there are people who have to live in those conditions every day.

Aún habiendo pocas carreteras en Israel nos perdimos, lo que nos hizo llegar justo al atardecer al pueblo. Ya casi entrada la oscuridad llegamos al primer campamento “beduino”, más bien era un campamento hippie dirigido por dos porreros. Siendo de noche y todo decidimos seguir en busca del campamento beduino de verdad y lo encontramos. La verdad es que no era lo que esperábamos pero ni teníamos tiempo ni fuerzas para seguir buscando.

Even thouhg Israel has few roads we got lost and arrived at sunset in Mitzpe Ramon. It was dark when we got to the  “Bedouin” camp, it was rather a hippie camp run by two potheads. We decided to search for the real Bedouin Camp and we found it. The truth is that it wasn’t what we expected but we had neither time nor strength to keep looking.

El campamento era un techado en el que había multitud de colchones y mantas, con una  fogata en medio. Aquí podéis vernos a Laura y a mí en la que sería mi cama esa noche.

The camp was just a roof, with a lot of mattresses and blankets spread in the floor, with a fire in the middle. Here you can see Laura and me in what would be my bed that night.


Algo que siempre se nos olvidaba era comer, no por falta de hambre sino porque no queríamos parar. Cuando llegamos al campamento estábamos muertas de hambre y pensábamos que allí podríamos cenar. Pero no, sólo tenían humus, así es que nos toco poner el pedazo de pan duro en el fuego y untar el humus que tenían. La super cena la acompañamos con te moruno. La historia sería una mera anécdota si no fuese también por la cantidad de mierda que tenía la tetera. Pero de noche todos los gatos son pardos y  sólo nos dimos cuenta una vez que vimos esta foto.

Something we always forgot was eating, not for lack of hunger but because we didn’t want to stop. When we got to the camp we were starving and we thought we could have dinner there. But they only had humus, so we put a hard piece of bread we had in the fire and  eat  it with the humus. The super dinner was accompanied with mint tea. The story would be a mere anecdote if the kettle hadn’t had such amount of dirt. But “at night all cats are gray” and we only realized once we saw this picture.

A la mañana siguiente tuvimos más tiempo para explorar el cráter y hacer unas cuantas fotos ante de ponernos en camino hacia el mar muerto.
The next morning we had more time to explore the crater and make a few pictures before  hitting the road to the Dead Sea and spending another day without eating.

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